La IA no se propaga por el organigrama: cómo encontrar a tus referentes internos y acelerar la transformación
Escrito por Víctor Ciudad-Fernández.
Todas las empresas están metiendo IA. Pocas saben quién dentro de la organización va a hacer que cuaje de verdad. Ese dato, quién arrastra a quién, es el que decide si la transformación funciona o se queda en un piloto más.
Estamos en un momento raro. La adopción de inteligencia artificial ha dejado de ser una decisión de innovación para convertirse en infraestructura básica: casi 9 de cada 10 empresas dicen usar IA de forma habitual. Y sin embargo, la mayoría de los responsables que hablan con nosotros describen la misma sensación de estancamiento. Se compran licencias, se dan formaciones, se lanza el comunicado interno… y el uso real no despega.
Los datos lo confirman. Según Deloitte, alrededor del 60% de los empleados ya tiene acceso a soluciones de IA aprobadas por su empresa, pero menos de seis de cada diez las usan a diario. Boston Consulting Group va un paso más allá y pone número a la causa: las transformaciones de IA que sí funcionan dedican el 70% del esfuerzo a personas, procesos y cultura, no a la tecnología. Y el desgaste tiene coste: la confianza de los empleados en la estrategia de IA de su propia empresa cayó del 47% al 31% en un solo año.
La conclusión es incómoda para cualquier comité de dirección: el cuello de botella de la transformación con IA no es técnico. Es humano y, sobre todo, es de red.
El error de intentar propagar el cambio desde el organigrama
Cuando una empresa decide "que todo el mundo use IA", el reflejo natural es empujar desde arriba: dirección lo anuncia, RRHH lo despliega, los managers lo transmiten. El problema es que el cambio no viaja por las líneas del organigrama. Viaja por las relaciones informales: a quién le preguntas cuando tienes una duda, de quién te fías, a quién imitas.
Esto no es nuevo. Ya en 1993, Krackhardt y Hanson lo publicaron en Harvard Business Review: la red informal es "la empresa que hay detrás del organigrama", y es la que realmente determina cómo se mueve la información y cómo se adopta o se bloquea una novedad. Treinta años después, con la IA, la lección es exactamente la misma. Puedes tener el mejor plan de formación del mercado y aun así fracasar si estás empujando a través de las personas equivocadas. Es la misma red que decide si un cambio cultural cuaja o se queda en un comunicado interno.
Y aquí aparece el matiz que lo cambia todo: en una empresa de 150 o 300 personas, casi nadie tiene mapeado quiénes son sus referentes de IA. Se intuye. Se sabe que "fulano trastea mucho con ChatGPT". Pero no está identificado de forma objetiva, ni se sabe a cuánta gente influye realmente esa persona.
Referentes internos de IA: ni el más ruidoso ni el del organigrama
Conviene precisar el concepto, porque es fácil confundirlo. No hablamos del clásico "agente del cambio" genérico, ni del perfil más innovador de la casa. Ser innovador no significa usar IA. Alguien puede ser brillante proponiendo ideas nuevas y no haber tocado una herramienta de IA en su vida.
El perfil que mueve la aguja es otro: la persona a la que sus compañeros ya recurren cuando tienen una duda sobre cómo usar IA en su trabajo, y que además está conectada con mucha gente. Nos gusta explicarlo con una imagen del COVID, pero en positivo: son los "supercontagiadores", solo que de conductas útiles. La persona que en una comida informal enseña a tres compañeros un truco con IA y, sin que nadie lo planifique, esos tres se lo enseñan a otros nueve.
En análisis de redes esto tiene nombre: personas puente. Individuos que conectan grupos que de otra forma estarían aislados. Cuando quieres propagar un cambio por toda la organización, estas personas valen por diez comunicados internos. Y cuando reman en contra, frenan más que cualquier resistencia formal.
Cómo Beetrics los identifica de forma objetiva
Aquí es donde nuestra herramienta aporta algo que ni una encuesta de clima tradicional ni el instinto del director general pueden dar: evidencia.
A través de una encuesta de pulso muy breve, de la que el propio empleado no percibe complejidad y sin ningún tipo de vigilancia de correo o calendario, Beetrics reconstruye el análisis de redes de la organización. En lugar de preguntar solo "¿cómo de contento estás?", preguntamos cosas como quién resuelve problemas, a quién se recurre, y quién es referente en el uso de inteligencia artificial. Con eso dibujamos el mapa real de la compañía: quién colabora con quién, quién sostiene a los equipos y por dónde circula (o se atasca) el conocimiento.
El resultado no es un número de engagement que no te dice qué hacer mañana. Es un mapa donde puedes cruzar dos variables (quién es innovador y quién es referente de IA) y quedarte exactamente con las personas sobre las que apoyar tu transformación. Personas con nombre y apellidos, con su radio de influencia real medido, no supuesto.
De la lista de nombres al plan de acción
Tener el mapa es el principio. Lo valioso es lo que haces con él:
Sabes a quién sumar primero: si formas y empoderas antes a tus referentes internos de IA, el cambio se propaga solo por la red en vez de empujarse a pulso desde RRHH. Sabes dónde están los bloqueos: qué áreas quedan aisladas de esa corriente y necesitan un puente deliberado. Y sabes a quién no ignorar: personas con muchísima influencia informal que, si se sienten fuera del proceso, pueden frenar la adopción del resto sin que aparezca en ningún acta.
Esto importa por una razón muy concreta: en torno al 70% de las transformaciones organizativas no alcanzan sus objetivos. Las empresas no solo quieren transformarse; quieren hacerlo rápido y acertar. Movilizar la red correcta, en lugar de disparar formación a ciegas, es la diferencia entre una transformación que se nota en seis meses y otra que se diluye en un piloto olvidado.
Del organigrama al network
La transformación con IA se ha vendido como un problema de herramientas. Los datos de 2026 dicen lo contrario: la brecha no está en la tecnología, está en las personas y en cómo se conectan. La ventaja competitiva no la tendrá quien compre el mejor modelo, sino quien consiga que su gente lo adopte de verdad.
Para eso hace falta dejar de mirar el organigrama y empezar a mirar la red real. Saber quién sostiene tu organización, quién la conecta y quién puede convertirse en el motor de tu transformación. Eso es exactamente lo que Beetrics pone sobre la mesa: evidencia para movilizar a las personas adecuadas, en el orden adecuado, antes de invertir en el resto.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un referente interno de IA?
Es la persona a la que sus compañeros ya recurren de forma espontánea cuando tienen una duda sobre cómo usar IA en su trabajo, y que además está bien conectada dentro de la red informal de la organización. No es necesariamente quien más habla de IA en las reuniones, sino a quien de verdad preguntan cuando se atascan.
¿En qué se diferencia de un "agente del cambio" o de un perfil innovador?
Ser innovador no implica usar IA: alguien puede proponer ideas excelentes y no haber tocado una herramienta de IA en su vida. El referente de IA es un perfil distinto y hay que identificarlo por separado; cruzar ambas variables (quién innova y quién es referente de IA) es lo que permite priorizar sobre quién apoyar primero la transformación.
¿Cómo identifica Beetrics a estos referentes sin vigilar a los empleados?
Con una encuesta de pulso breve que reconstruye la red real de relaciones de la organización, sin monitorizar correo, calendario ni actividad individual. Preguntamos, entre otras cosas, a quién recurre cada persona para resolver dudas de IA, y con esas respuestas se dibuja el mapa de quién influye de verdad sobre la adopción.
¿Por qué no basta con dar la misma formación de IA a todo el mundo?
Porque la adopción no se reparte igual por toda la plantilla: se propaga de forma desigual a través de la red informal. Si primero se apoya a las personas con más influencia real, el cambio se extiende solo por esa red; si se forma a ciegas a todos por igual, buena parte de la inversión se diluye sin que nadie sepa por qué.
¿Qué pasa si un referente informal con mucha influencia se queda fuera del proceso?
Puede frenar la adopción del resto sin que aparezca en ningún informe ni acta. Por eso el mismo mapa que identifica a los referentes también sirve para detectar bloqueos: personas muy conectadas que, si no se sienten incluidas en la transformación, arrastran resistencia en lugar de arrastrar adopción.
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